sábado, 13 de octubre de 2007

PRÓLOGO

La lluvia caía estrepitosa. El cielo de Bagdad cubría una ciudad sin vida, triste y gris. Truenos feroces. Casas derrumbadas. La gente gritaba asustada. Corrían de un lado hacia el otro, intentando salvar sus vidas de entre tanta muerte. Sangre y más sangre era lo que se hallaba en aquella caótica capital.

En una de las calles se podía intuir dos cuerpos inertes. Tumbados bocabajo, la lluvia abatía sobre sus espaldas, limpiando la sangre que brotaba de sus cuerpos. El cabello de la chica cubría su rostro, que transmitía dolor, miedo y temor a perder lo que más quería: la vida del chico que se encontraba a su lado. ¿Sería ya demasiado tarde? Sus párpados se cerraban involuntariamente mientras ella se hacía esa pregunta. Se dejaba llevar. No tenía fuerzas. Ya no. Ann ya no lucharía más aquella noche por Bart.